Tu me hiciste ver, que la felicidad existe.
martes, 27 de noviembre de 2012
Capítulo 1.
Pantalones caídos. Gorra. Supras. Mi camiseta de la suerte. Y cómo no, mi mp5. Ya está. Estoy lista. Antes de cruzar la puerta para dirigirme a la academia, inspiro hondo.
Yo puedo, joder, yo puedo. Me digo a mi misma en voz alta. Me miro en el espejo de la entrada y sonrío. A por todas.
Voy a paso lento, disfrutando de la música, con tranquilidad. Tengo tiempo de sobra.
No oigo nada, sólo música que inunda mis oídos. Que hace que me estremezca. Bruno Mars. Es uno de los mejores.
Llego. Así que es esto...
Toco al timbre, me quito los auriculares y me abren. El 'recibidor' es una gran sala. La habitación contigua, tiene un gran cristal. Así que desde esta sala, puedo ver la de al lado. Una chica rubia me hace una señal que veo a través del cristal, para que vaya hacia ella. Me acerco y me presento.
-Em, hola yo soy... -antes de poder acabar ella empieza a hablar. Bueno, más que hablar, chillar. Una voz de pito hace que mis orejas sufran.
-TU ERES LA ESPAÑOLA ESA TAN BUENA. Me han hablado muchísimo y muy bien de ti. Espero que no me decepciones.
-Em, no sé si soy tan buena... -digo yo algo avergonzada.
-Bueno, ahora me lo demostrarás -pone música- Baila.
-¿Qué?
-Que bailes.
-¿Sin ensayar ni nada?
-Demuéstrame que sabes hacer.
No me esperaba esto. No tan pronto. Respiro hondo. Venga, Fina. No desaproveches esta oportunidad.
Empiezo a moverme al ritmo de la música. Pasos que recordaba, los encajaba con la música. Estoy algo menos de dos minutos bailando. Hasta que la rubia para la música. Me mira seria. ¿La he cagado?
Se acerca a mí y de pronto veo que su expresión ya no es seria. Ahora me sonríe.
-¡Magnífico! ¡Maravilloso!
-¿En serio? -no podía dar crédito a lo que había oído.
-Increíble. De verdad.
Parpadeo y sonrío tímida.
-Muchas gracias... -dejo de hablar. Todavía no sé su nombre.
-Elisa. Me llamo Elisa. Y espero que te quedes aquí, espero que aprendas, y aprender yo de ti.
-Será todo un placer -¿Aprender ella de mí? ¿Lo decía en serio? Mi sonrisa iba creciendo por momentos.
-Mañana, a esta misma hora, empezamos.
-Perfecto.
-Pues es todo por hoy, hasta mañana, Fina.
Hago un gesto con la mano, en forma de despedida y me voy.
Parece todo un sueño. No me lo puedo creer.
De repente, me sacan de mis pensamientos. No es alguien, es una voz. Una voz perfecta. Se me pone la piel de gallina y sigo el sonido de esa voz. Quiero saber quién es. De repente, no se oye una voz, sinó dos. Cada vez, incrementa el nivel de perfección.
Esas voces vienen de un local. Se les ve a través de un cristal. No es sólo uno. Ni dos. Son cinco.
Entro a la vez que me pellizco. ¿En serio que esto no es un sueño?
lunes, 26 de noviembre de 2012
Prólogo.
Nunca he necesitado a nadie. Siempre he estado sola. Mucha familia, mucha familia, pero nadie me entendía. Creo que se pensaban que estaba loca, o algo por el estilo.
Nunca he sido de lo más sociable. Prefería quedarme en casa viendo una peli, o escuchando música tranquilamente, que salir. Nunca me he emborrachado. Ni ganas. Eso sí, fumo. Bastante.
Mido uno sesenta y cinco, tengo el pelo castaño, con reflejos rubios y unos ojos marrones oscuro que parecen negros. Siempre he vivido acomplejada. Odio mi cuerpo. Michelines por aquí, grasa por allá. Nunca me he querido, ni creo hacerlo nunca.
He tenido muchos problemas, y millones de veces he pensado en suicidarme, apartarme de en medio, pero.. ¿De qué serviría eso? De nada. Sólo es la solución valiente de los cobardes. Y no quiero acabar cómo una cobarde.
He hecho teatro. Pero sólo en primaria y secundaria. Me gustaba mucho, pero lo eché a un lado para centrarme en el baile.
El baile. Eso es mi vida, desde que era pequeña. Estaba apuntada a una academia de baile, y se me daba bastante bien... O eso decían.
Adoro cantar. Pero me da mucha verguenza cantar delante de alguien. Nadie me ha oído cantar. Ni creo que me oigan nunca. Tengo miedo a la reacción de la gente.
Me independicé hace unos meses. Vivo en Londres, porque a los dieciséis, vine de viaje y me enamoré perdidamente.
Vivo en un piso, que está bastante bien para vivir una sola. Me lo he comprado con ahorros de años y años. Dejé España, cómo tanto ansiaba. ¿Para qué iba a vivir ahí si no tenía a nadie? Es hora de empezar de cero. En un lugar que nadie me conoce. Además, me han recomendado en una academia de baile de aquí. Esta tarde tengo que ir, para que me hagan la prueba. A ver que tal es.
Aquí empieza mi nueva vida. Soy Fina Gil, y creo que tengo derecho a ser feliz.
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