lunes, 26 de noviembre de 2012

Prólogo.


Nunca he necesitado a nadie. Siempre he estado sola. Mucha familia, mucha familia, pero nadie me entendía. Creo que se pensaban que estaba loca, o algo por el estilo. 
Nunca he sido de lo más sociable. Prefería quedarme en casa viendo una peli, o escuchando música tranquilamente, que salir. Nunca me he emborrachado. Ni ganas. Eso sí, fumo. Bastante.
Mido uno sesenta y cinco, tengo el pelo castaño, con reflejos rubios y unos ojos marrones oscuro que parecen negros. Siempre he vivido acomplejada. Odio mi cuerpo. Michelines por aquí, grasa por allá. Nunca me he querido, ni creo hacerlo nunca.
He tenido muchos problemas, y millones de veces he pensado en suicidarme, apartarme de en medio, pero.. ¿De qué serviría eso? De nada. Sólo es la solución valiente de los cobardes. Y no quiero acabar cómo una cobarde.
He hecho teatro. Pero sólo en primaria y secundaria. Me gustaba mucho, pero lo eché a un lado para centrarme en el baile.
El baile. Eso es mi vida, desde que era pequeña. Estaba apuntada a una academia de baile, y se me daba bastante bien... O eso decían.
Adoro cantar. Pero me da mucha verguenza cantar delante de alguien. Nadie me ha oído cantar. Ni creo que me oigan nunca. Tengo miedo a la reacción de la gente.
Me independicé hace unos meses. Vivo en Londres, porque a los dieciséis, vine de viaje y me enamoré perdidamente. 
Vivo en un piso, que está bastante bien para vivir una sola. Me lo he comprado con ahorros de años y años. Dejé España, cómo tanto ansiaba. ¿Para qué iba a vivir ahí si no tenía a nadie? Es hora de empezar de cero. En un lugar que nadie me conoce. Además, me han recomendado en una academia de baile de aquí. Esta tarde tengo que ir, para que me hagan la prueba. A ver que tal es.
Aquí empieza mi nueva vida. Soy Fina Gil, y creo que tengo derecho a ser feliz.

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